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Contaminación
Argentina | 13-02-2020

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Arsénico, el asesino silencioso y la preocupación en la región   
CHARATA. La OMS ubica al arsénico entre las 10 sustancias químicas más preocupantes para la salud pública. La UNNE (Universidad Nacional del Nordeste) realizó un mapa de la provincia, pero el norte argentino es la región más afectada de las 16 provincias más comprometidas del país.
Diario Norte ( Argentina )
Dentro de este mapa, la región más preocupante es la del campo, pero algo importante que remarcar es que el arsénico es un elemento natural, que está presente geológicamente, no de modo artificial. ¿Por qué el campo?, porque las perforaciones allí son mucho más profundas que en la zona urbana. ¿Por qué hay perforaciones en zonas urbanas?, porque son muchas las localidades que carecen de agua potable. El sudoeste chaqueño, es una de estas regiones.

Los proyectos del acueducto, van tomando varios años, y del 2009, en el que incluso se realizó una “fiesta del agua” para darle la bienvenida al segundo acueducto, han transcurrido 11 años. Todavía, la espera continúa.

“El problema del arsénico es muy importante. Celebro que hayan investigaciones y además un mapa con este tema, ya que es un elemento natural del agua, se formó con las placas geólogicas de la tierra, y si o si hay que identificarlo, por lo dañino que es”, señaló la bioquímica Ada Solis, quien está al frente del Laboratorio de Análisis de Agua en Charata.

Las políticas públicas respecto a controles en distribuidoras de agua, o capacitación en zonas rurales, donde hay todavía una población importante, además de escuelas y puestos sanitarios, son escasas en el norte del país, y el procesos de los efectos van de 5 a 10 años.

De hecho, los últimos estudios, previos a lo que realizó la UNNE, datan de 2017, por parte de la Fundación Agua, y en Chaco, la zona de Pampa del Infierno y Los Frentones, tienen un 44 por ciento de agua no apta para consumo.

Pero, el efecto también es importante en los animales. La región productiva se ve afectada en la ganadería, y en el ganado menor que para muchas familias de pequeños productores es clave.

Límites establecidos
Según el Código Alimentario Argentino, el límite establecido de arsénico en agua, hasta el año 2017 es de hasta 0,05 mg/l de arsénico.

En el caso de la Organización Mundial de la Salud (OMS): máximo de 0,01 mg/L (0,01 ppm ó 10 ppb), y para la US-EPA (Agencia de Protección Ambiental, a partir de enero 2006): máximo de 0,01 mg/L (0,01 ppm ó 10 ppb)

“El arsénico es una asesino silencioso, produce múltiples patologías y termina en un cáncer, o ataca el sistema nervios, y lo que se conoce como HACER. Al ser natural, está presente, no viene agregado artificialmente, y está en profundidades importantes. Generalmente, en la zona urbana, cuando se hacen perforaciones y pozos, no lo encontramos, suele pasar pero en muy pocos casos, pero en el campo se perfora a mucha profundidad, y es una lotería hay lugares con más que otros”, explicó Solís

El HACRE
Se pueden reconocer cuatro etapas en el desarrollo del HACRE:

Período Prepatogénico: las poblaciones están expuestas a concentraciones elevadas de arsénico inorgánico en el agua de consumo diario.

Periodo Preclínico: el paciente no muestra síntomas, pero el arsénico puede ser detectado en muestras de tejidos y de orina.

Período Clínico: Aparecen las manifestaciones en la piel. La OMS estima que esta etapa requiere una exposición al arsénico de 5 a 10 años.

Período de Complicaciones: síntomas clínicos más pronunciados y afectación de los órganos internos; desarrollo de tumores o cánceres.

“Lamentablemente, en toda la región, del NEA, hay mucho arsénico. El problema es para la gente que lo consume todos los días, entre 5 y 10 años, hace que comiencen los síntomas, porque se acumula en el cuerpo y comienzan los problemas. El arsénico no da ni sabor, ni olor, ni color, pasa desapercibido. Solamente cuando haces los análisis es cuando encontras los valores”, remarcó.

Solís detalló que “del agua que se toma en la zona urbana, las distribuidoras deben realizar un análisis, y en el campo, si se encuentran altos niveles, directamente tienen que buscar otra fuente”.

Solís finalizó, diciendo que “lo ideal es no quedarnos en eso, en el mapa, hay que buscar una solución, que sería que todos tengamos agua potable, pero en estas zonas donde no existe el agua potable, y que lamentablemente es mayor en zona rural, hay que dar una solución y lo más pronto posible”.